quien paga el contrato de alquiler
Contrato de Alquiler

¿Quién debe cubrir los gastos de la formalización de un contrato de alquiler?

Los gastos de formalización del contrato de alquiler abarcan una serie de conceptos que pueden estar o no presentes en nuestra relación de alquiler. En otras palabras, nadie nos obliga a utilizar una agencia inmobiliaria o un abogado, aunque en ocasiones sí será interesante o imprescindible su participación para encontrar un inquilino, obtener un asesoramiento específico o incluso confiarles la totalidad de las gestiones relativas al alquiler.  

A priori, otros gastos que pueden estar presentes en el alquiler de una propiedad,  como los derivados de la formalización de escritura pública y de la inscripción del arrendamiento en el Registro de la Propiedad, no son previsibles en el caso de los arrendamientos por temporada.

No obstante, sí hay otros gastos distintos y habituales, como pueden ser los derivados de la contratación de asesoría para la promoción, publicidad e intermediación en el alquiler del inmueble. En este caso nos encontramos con dos relaciones diferenciadas: Por un lado, la relación entre el arrendador y la asesoría (que le cobra una cantidad determinada por una serie de tareas auxiliares fundamentalmente encaminadas a la consecución del contrato, como la búsqueda de arrendatarios, asesoramiento en el cumplimiento de trámites, etc.). Por otro lado, la relación entre arrendador y arrendatario, donde se establece con carácter general la libertad de pacto (art. 1255 Código Civil).

La asesoría puede cobrar al arrendador, pero éste puede a su vez trasladar este coste al arrendatario de dos maneras: por un lado puede incrementar la renta para que este abono no le suponga menoscabo alguno y, por otro lado, puede pactar que el arrendatario se haga cargo de este importe.

En todo caso, la asesoría podrá dirigirse para cobrar su tarifa a quien le haya contratado. La tarifa habitual es un mes de renta más el Impuesto sobre el Valor Añadido.

A estos efectos, un consejo que alcanza a arrendador y arrendatario sería tratar de configurar esta prestación de servicios con carácter previo. Es decir, pedir un presupuesto que indique quién y cuánto paga, para evitar el “double dip” o doble comisión que se da cuando la agencia pretende cobrar su comisión tanto al inquilino como al propietario.

Otra modalidad de gasto de formalización es el abono de los servicios de asesoramiento y quizás redacción del propio contrato a un abogado. A la vista de que los contratos están sumamente estandarizados es improbable que el arrendatario admita pagar por este servicio.

El arrendador deberá tener en cuenta que los gastos de formalización del arrendamiento son deducibles en su declaración de la renta, lo que desincentiva en cierto modo la repercusión directa al arrendatario.

El artículo 1555.3 del Código Civil indica expresamente que el arrendatario está obligado a pagar los gastos que ocasione la escritura del contrato de alquiler. No obstante, en la práctica, el arrendador y arrendatario deben discutir previamente este aspecto. El arrendador debe expresar al arrendatario todos los conceptos que debe abonar así como sus respectivos importes.

Teniendo en cuenta la naturaleza del alquiler (pagos futuros que se van devengando paulatinamente) carece de sentido la reserva mental, es decir, indicarle al arrendatario que tiene que abonar cantidades por este concepto, que no fueron señaladas en su día. Los Tribunales no suelen admitir este tipo de prácticas dado que van contra el principio de buena fe que debe regir toda contratación.

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