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Alquiler

Todo sobre el alquiler compartido 

Marta Romero

¿Alquilar mi piso compartido a estudiantes? La respuesta es afirmativa. Es una de las fórmulas que mejor funciona a raíz de la crisis. Los inquilinos se agrupan para compartir la renta y los gastos derivados.

Hoy en día, la proliferación de plataformas online de alojamiento le ayuda en la tarea de encontrar a los inquilinos, y por ende, de asegurarse una ocupación constante para maximizar sus beneficios.

El alquiler en modalidad compartida es un buen sistema, pero conlleva problemas en la práctica. Estos inconvenientes  se pueden evitar si  no deja nada al azar. A continuación se detallan las claves para alquilar su propiedad de esta forma.

Contrato solidario

Una buena manera de ahorrarse inconvenientes es hacer un contrato de tipo solidario con los inquilinos. Es aquel en el que el acreedor puede reclamar indistintamente a cada una de las partes la totalidad de la deuda contraída. Esta cantidad puede ser derivada de la renta, los gastos o desperfectos, por ejemplo.

Tal y como indican las abogadas de Cuervo Alfageme: Para el arrendador, lo mejor es que en el contrato figuren todos inquilinos, los futuros arrendatarios en ese contrato como tal. Y que además lo hagan respondiendo solidariamente del conjunto de obligaciones a las que se obliguen por ese contrato: del pago renta, comunidad..gastos. De todas las cantidades que tengan que abonar, que figuren todos como responsables solidarios. De esta manera conseguimos que si uno se va, o si uno deja de pagar, el arrendador puede pedir a cualquiera de ellos el importe total de lo que se adeude. Esta solución es perfecta para el propietario, pero a los inquilinos no les conviene“. La principal razón es que el arrendatario siempre prefiere ser responsable por sus propios gastos.

Cuando se plantea esta fórmula, siempre hay alguno que se opone. Pero después en la práctica genera problemas. Es por ello, que es responsabilidad del inquilino valorar con quien comparte.

Contrato temporal

Para los casos en los que los estudiantes prefieran alquilar durante una estancia delimitada en el tiempo, lo mejor es optar por un contrato temporal. Esta opción es perfecta si, por ejemplo, los estudiantes desean alquilar por un curso académico.

Para usted, como propietario, bastará con que se asegure la solvencia de uno de los inquilinos (mediante contrato solidario como ya se explicó en el punto anterior). Para garantizar esta solvencia, más adelante se detalla cómo solicitar un aval.

Contrato de vivienda habitual

En el caso de profesionales, o de estudiantes que, por ejemplo, deseen prolongar su estadía durante el tiempo que dura la carrera, la mejor opción es optar por el contrato de vivienda habitual.

El único contra de esta modalidad es que, como estipula la ley, el inquilino puede ejercer su facultad de desistir a los seis meses. Por ello, es necesario que se asegure de que todos y cada uno de los inquilinos tiene la solvencia para sufragar las expensas del alquiler.

El procedimiento para ello será exigir un aval, bancario o de persona de reconocida solvencia, que cubra solidariamente a todos los inquilinos y que tenga la misma duración que el contrato y sus posibles prórrogas.

Solicitud de aval

Como propietario, está en pleno derecho de solicitar avales, algo de importancia en la modalidad de contrato solidario. Es por ello que el avalista es conviente que sea de todos lo inquilinos, durante toda la extensión del contrato y prórrogas, cubriendo de manera solidaria todas y cada una de las obligaciones contractuales de los inquilinos.

Cambios en el contrato

Siempre que un inquilino se vaya, o uno nuevo entre , lo mejor es que se haga constar en el contrato. El contrato es un documento esencial en el que tiene que figurar los nombres de las personas que habitan.

Si hay una baja o alta, es necesario que se finiquite el contrato antiguo y se redacte uno nuevo con los cambios y la firma de los inquilinos.Es necesario precisar en el contrato una cláusula donde se explique estos procedimientos.

Desistimiento del inquilino más solvente

La modalidad de contrato solitario es una excelente opción que, sin embargo, puede entrañar sus riesgos. Y es que : ¿ Y si el inquilino que desiste es el más solvente ? Lo mejor es entonces incluir una cláusula en la que, en caso de desistimiento, el inquilino que renuncia queda convertido en avalista personal y solidario de las obligaciones de aquellos que permanecen.

También puede pactar una cláusula en la cual se estipula que el desistimiento por parte de uno de los inquilinos, puede conllevar a un cese del contrato.

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