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Legislación e Impuestos

Todo sobre la Ley del Ruido

Equipa Uniplaces

La Ley 37 – la Ley del Ruido-  que trata sobre la legislación de contaminación acústica, se puede considerar reciente, ya que su entrada en vigor se produjo en el año 2003. Anterior a la misma, solo se contaba con reglamentos locales cuyos esfuerzos insistían en proteger el descanso de los ciudadanos, pero que a su vez carecían de base y contenido y variaban según la provincia.

En la actualidad, la unidad utilizada para medir la intensidad del sonido se llama decibelios (dB) y la Ley del ruido se hace de ella para aplicar penalizaciones si se excede el límite en la inmisión de ruido establecida. Adicionalmente, se considera el momento del día en que se emite el ruido: día, tarde o noche.

  • De 0-10 dB se considera una respiración tranquila
  • De 80-90 dB el ruido del tráfico común en una ciudad
  • De 120-130 dB se calcula el ruido de un avión al despegar y la superación de estos niveles ya corresponde a dolor acústico

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 70 dB es el límite deseable al que el ser humano debería estar expuesto.

Lo que la ley del ruido no incluye

Pasada más de una década de esta legislación, aún circundan problemáticas que la Ley 37/2003 del Ruido, no ha podido resolver en España. El hecho de que la normativa sea aplicable solo a ciertos emisores acústicos, como actividades comerciales o industriales e instalación de carreteras y aeropuertos, por ejemplo, sin lugar a dudas dibuja lagunas de interrogantes. ¿Qué sucede si es otra fuente la raíz de que no pueda usted dormir?

El antropólogo Francesc Llop, ha calculado que más de 200 denuncias fueron presentadas en España en los últimos años. Todas ellas provenientes de vecinos que argumentan el ruido de las campanas excede el límite instituido por la normativa acústica y que, por lo mismo, no pueden dormir. “Casi siempre son forasteros que se compran una casa al lado del campanario de un pueblo. Lo que deberían pensar es que la campana probablemente lleva allí varios siglos y que son ellos quienes deberían haber caído en ese hecho antes de mudarse junto a ella”, analiza Llop, quien también es uno de lo últimos campaneros de Valencia.

Evidentemente, al episodio de las campanadas igualmente están envueltos otro tipo de ruidos domésticos que rebotan fuera del alcance de la ley estatal: obras domésticas, recogidas de basura, discotecas, comercios, actividades militares, bares, etc. ¿Cuál es el procedimiento legal recomendable a seguir en este tipo de situaciones?

Procedimientos Legales: Denuncias

La Ley indica que “corresponde a los ayuntamientos aprobar ordenanzas en relación con las materias objeto de esta ley”, o sea que, según el tipo de situación, es recomendable que propietarios de domicilios consulten las ordenanzas y legislaciones propias del ayuntamiento al que pertenezcan. No obstante, sí existe un procedimiento general al que podemos recurrir en caso de que vecinos, fiestas, construcciones o cualquier otro ruido excesivo afecte o violente nuestros derechos.

1. Conversa. Es posible que la persona o compañía responsable del ruido no esté consciente del daño que está ocasionando. Mediante un diálogo efectivo podría llegarse a un acuerdo de solución por ambas partes y evitar llegar a mayores.

Asimismo, también existe la Ley de Propiedad Horizontal, la cual en su artículo 7.2 indica que: “…El presidente de la comunidad, a iniciativa propia o de cualquiera de los propietarios u ocupantes, requerirá a quien realice las actividades prohibidas por este apartado la inmediata cesación de las mismas, bajo apercibimiento de iniciar las acciones judiciales procedentes”.

2.  Denuncia. Si luego del ejercicio de varios diálogos no hubo ningún tipo de cambio, tenemos las siguientes opciones:

  • Demanda declarativa ordinaria “en ejercicio acumulado de las acciones de cesación, prevista en el artículo 7 de la Ley de Propiedad Horizontal, y de responsabilidad extracontractual por daños, prevista en el artículo 1902 del Código Civil”.
  • Denuncia ante Medio Ambiente. Esta acción consta de técnicos que visitarán la propiedad del denunciante para medir los decibelios producidos. Si el ruido efectivamente excede los límites de la ley, el responsable -demás de ser sancionado- tiene la obligación de detener la acción que produce la denuncia o insonorizar la propiedad.

3. Policía. Si la actividad sonora surge en un momento donde no hay espacio para la conversación, llamar a la policía siempre es una opción. Como representación de la ley, ellos tienen autoridad para suspender la actividad en caso de que  el infractor no cumpla con la normativa y permisos requeridos.

Sanciones
Las infracciones de la Ley del Ruido están divididas bajo tres clasificaciones: leves, graves y muy graves. Dependiendo de la infracción, las sanciones podrían llegar a la suma de 300.000 euros.

Si la infracción es considerada muy grave, la multa es de 12.001-300.000, grave es de 601-12.000 y, finalmente, la sanción aplicable para la clasificación leve es de 600 máximo.

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